En la actualidad, las familias gitanas españolas son cada vez más conscientes de que la etapa de educación infantil es en sí misma un estímulo para el desarrollo de las capacidades de los niños y niñas, y el momento en que se promueven los hábitos que favorecen los procesos educativos en el resto de etapas.
En la etapa de educación obligatoria, la normalización educativa del alumnado gitano en primaria está lográndose progresivamente, aunque son muchos aún los aspectos que deben mejorarse: el abandono prematuro de la educación obligatoria, antes incluso de haber obtenido la titulación básica, dificultades en la asistencia continuada, desfase escolar y, en algunos casos, dificultades de convivencia en los centros educativos. En esta etapa resulta crucial la capacitación de los profesionales de la educación que trabajan con el alumnado gitano dentro o fuera de los centros educativos; y son ellos los que manifiestan la necesidad de nuevos recursos didácticos, métodos innovadores, materiales y estrategias que faciliten la atención educativa a la diversidad cultural y la educación intercultural.
La promoción del alumnado gitano hacia niveles superiores de estudio es otro aspecto básico en el ámbito educativo. La presencia de jóvenes gitanos y gitanas en los Ciclos Formativos de Grado Medio y Superior y en la Universidad, dentro de los más variados ámbitos del conocimiento, está teniendo un avance progresivo.
También las personas adultas gitanas vienen sintiendo la necesidad, cada vez más notoria, de cubrir una de sus principales desventajas: la carencia de formación académica. Se observa cierta inquietud tanto en los jóvenes gitanos que abandonaron prematuramente los estudios, como en los adultos que carecieron de la oportunidad de una escolarización adecuada. Y es importante señalar la dificultad que estos grupos siguen teniendo para acceder a los recursos educativos oficiales disponibles, por resultar poco significativos para ellos.
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