jueves, 24 de marzo de 2011

PADRES E HIJOS EN EL MISMO PUPITRE




El Colegio Santa Engracia, junto a Los Colorines, abre sus puertas al barrio.

El centro inicia trámites para convertirse en una Comunidad de Aprendizaje, la séptima de Extremadura.


MATÍAS SALAZAR, PADRE: «Me gustan las clases. Aprenden los pequeños, nosotros también».
FERNANDA SALAZAR, MADRE: «Hay un buen clima en clase. Los niños colaboran entre ellos».


«Juntos podemos. ¡Ven!». Este es el mensaje que lanza el Colegio 'Santa Engracia' de Badajoz a los vecinos del barrio con una gran pancarta en la fachada. Los docentes quieren romper el mito que une a Los Colorines o el Gurugú con el absentismo, el fracaso escolar y los problemas de convivencia.
Cuentan con el apoyo de 30 padres y 17 universitarios que acuden cada semana a las aulas como voluntarios. Se sientan en el pupitre junto a los escolares y colaboran en su estudio. Todos interactúan en clase. No hay división de alumnos por nivel de aprendizaje, cultura o competencia lingüística.

El objetivo es mejorar los niveles académicos y aumentar la motivación en las aulas. Se busca además acabar con el absentismo. Los alumnos, colocados en grupo en torno a la figura del voluntario y el profesor, resuelven conflictos y se implican en la formación del resto de sus compañeros.

Con este modo de enseñanza tan original el centro da los primeros pasos para convertirse en una Comunidad de Aprendizaje. El modelo viene de Cataluña y el País Vasco. En el 'Santa Engracia' se encuentra en fase de prueba y se basa en la docencia participativa.

El proyecto abre las aulas a todos los padres y asociaciones que lo deseen. Lo más llamativo en el centro es el trasiego constante de progenitores y universitarios que entran en clase e interactúan. Las clases están llenas de vida.
Es un modelo pedagógico diferente al de un maestro frente a una pizarra. La idea es clave para un barrio como Los Colorines. Los docentes han reorientado su modelo pedagógico. Desean mejorar los resultados académicos.
Una de las madres voluntarias es Fernanda Salazar. Fernanda lleva cuatro semanas acudiendo a las aulas. Se siente cómoda y útil en el aula. Participa en el aprendizaje de su hija y el resto de compañeros, todos se seis años. Esta madre valora el clima de diálogo que existe entre los niños. Comparten y conversan entre ellos, explica.


Matías Salazar es otro de los padres voluntarios. «También aprendemos nosotros con ellos», destaca animado tras asistir a una sesión. Junto a ellos viene a clase Ana María Rubio, una estudiante de primero de magisterio. Ana María destaca el hecho de que los niños «se llevan muy bien y hacen la tareas. No hay conflicto», comenta.

La clave es fomentar la participación de padres, alumnos y todo el barrio. Se muestra a los escolares unos referentes positivos en torno a la educación.


El proyecto funciona desde hace años en Cataluña y País Vasco. Ahora tiene protagonismo en Extremadura. El Colegio Santa Engracia será el séptimo centro educativo de la región en integrarse en las Comunidades de Aprendizaje. En la ciudad de Badajoz ya forma parte del mismo el CEIP 'Nuestra Señora de Fátima'. Cuenta además con el respaldo de la Administración, que apoya este tipo de iniciativas.

El proyecto toma las experiencias del Centro Especial de Investigación en Teoría y Prácticas Superadoras de Desigualdades (Crea), de la Universidad de Barcelona.
El programa se ha convertido en el modelo educativo de unos 80 centros de España. También funciona alejado de los entornos marginales. En estos últimos los objetivos curriculares que se marcan son diferentes.


De momento el barrio se ha volcado. Apoyan el proyecto la iglesia evangelista de Filadelfia 'Los Colorines', el Centro Social Gurugú, la Parroquia Nuestra Señora de la Asunción y el Proyecto Vida de desintoxicación. Colaboran además el Secretariado Gitano y los servicios sociales del Ayuntamiento.